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10 errores más comunes en los procesos de transformación digital

10 errores más comunes en los procesos de transformación digital

  1. No entender qué es y qué implica la transformación digital de una empresa
    Según un estudio de Altimeter Group el primer error es no pararse a pensar qué es exactamente la transformación digital, que implica en el caso concreto de tu empresa o sector y, sobre todo, por dónde debes iniciarla.
    El estudio a cargo de la consultora tecnológica Altimeter Group puso de relieve que el camino de la transformación digital no es fácil: si bien el 88% de las empresas consultadas afirmó estar llevando a cabo algún tipo de acción en esa dirección, de entre las mismas sólo una de cada cuatro reconoció tener identificados qué aspectos digitales debían mejorar.
    Es decir, el 66% de la muestra estaba embarcada en una transformación sin saber en qué aspectos debía transformarse.
  2. No tener un plan definido ni unos objetivos marcados
    Sabiendo qué es y por dónde atacar la transformación digital, muchas empresas empiezan su implementación sin haber fijado una estrategia o, lo que resulta todavía más grave, sin haber analizado a fondo el punto de partida: es decir, la tecnología de la que ya disponen, sus capacidades organizativas, sus procesos, etcétera.
    También es cierto que, igual de importante es tener una hoja de ruta como disponer de la flexibilidad necesaria para irla adaptando a medida que se avanza, porque cada paso en la digitalización abrirá nuevos caminos que deberán considerarse.
  3. Procrastinar y no empezar nunca con la ejecución del plan
    Precisamente por lo complejo que resulta procesar el concepto de transformación digital y aterrizar en una estrategia, el propio plan de transformación es a veces el peor enemigo de su despliegue: son muchas las compañías que le dan vueltas y vueltas, sin darse cuenta de que con cada versión y con cada nueva remesa de cambios están perdiendo un tiempo precioso para pasar a la acción. El primer paso es el más difícil, pero es el más importante.
  4. Tener prisa
    Las prisas son, en general, una mala compañía en el despliegue de casi cualquier proyecto, pero la transformación digital inspira en muchas empresas una urgencia especial, a menudo motivada por la sensación de que la supervivencia en el espacio digital requiere que todas las compañías funcionen con la rapidez de reflejos de una startup.
  5. Creer que la transformación digital no implica a todos los departamentos
    También abundan las empresas que creen que el despliegue de una estrategia de transformación digital ha de ser promovida y afectar en última instancia a unos pocos departamentos –fundamentalmente, IT y marketing–, cuando en realidad para su éxito ha de abarcar a toda la organización.
  6. No contar con la implicación de la C-Suite o capa directiva
    En muchas ocasiones el quórum sobre la urgencia de la transformación digital es casi unánime, pero no lo suscriben las capas más altas de la organización, que prefieren concentrarse en la estrategia de negocio conforme a parámetros convencionales. Un CEO escéptico o poco comprometido con el proceso de transformación está firmando la sentencia de muerte de la empresa.
  7. No contar con el talento digital necesario
    Destinar a la transformación digital a equipos reducidos o sin las capacidades necesarias es otro de los grandes fallos cometidos por miles de empresas que están en proceso de transformarse digitalmente. De hecho, un estudio a cargo del Massachusetts Institute of Technology considera que es tan importante invertir en tecnología como en talento digital.
  8. La complacencia cuando se alcanza un grado superficial de digitalización
    Otro error recurrente es volverse complaciente o perder de vista el plan original tras lograr un primer hito. Los quick wins son importantes en cualquier proyecto si aumentan la motivación de sus promotores y refuerzan su vocación de llegar hasta el final, pero no cuando se convierten en una distracción o en una excusa para echar el freno y pensar que ya se ha alcanzado la meta.
  9. Considerar el presupuesto en digitalización como gasto, y no como inversión
    Aunque toda la literatura sobre el tema pone un gran énfasis en la importancia del talento y del liderazgo, no debemos olvidar una verdad fundamental: la transformación digital no es gratis, y requiere una buena dotación presupuestaria. Si el presupuesto procede de los excedentes es que no se está tomando en serio la transformación digital.
  10. Plantear en función de lo que hagan tus competidores directos
    Por último, otra gran trampa consiste en plantearse llevar a cabo la transformación digital en función de lo que hagan tus competidores directos, es decir, aquellas empresas que desarrollan la misma actividad que tu empresa, conforme a un mismo modelo de negocio. Si algo caracteriza a la economía digital es, precisamente, que diluye las fronteras entre industrias, como demuestra el hecho de que los grandes competidores de las empresas de telecomunicaciones hayan acabado siendo algunos de sus clientes, como Google, Facebook, Apple o Amazon.

Saludos.

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